La marca aprende a hablar
Nada Menos empieza a contar todos los días lo que bajó de precio, con una presentadora sintética propia. Lo difícil no fue generar el video.
El producto sabe todos los días qué bajó de precio y en qué tienda. Ese es su trabajo. El problema es que ese dato se queda dentro de la aplicación, esperando a que alguien entre a buscarlo, cuando debería salir a encontrarse con la gente donde ya está mirando. Armar esa pieza a mano cada día no es sostenible para una persona sola, así que la pregunta no era si publicar, sino cómo hacer que el producto se cuente a sí mismo sin que yo esté ahí.
Lo difícil no fue generar el video; fue todo lo demás. Primero, que la presentadora sea siempre la misma persona: pedir dos veces la misma descripción no devuelve dos fotos de alguien, devuelve dos personas distintas que se parecen. Segundo, que la voz y los labios coincidan: el desfase existe, cambia en cada generación y el ojo lo nota antes de saber qué le molesta, así que dejé de calibrarlo a criterio y lo medí. Y tercero, el más aburrido y el más importante: decidir qué merece salir. Un producto que ayer estuvo caro por error y hoy volvió a su precio de siempre parece una gran oferta y no lo es. Publicar eso todos los días erosiona exactamente lo único que hace útil a un comparador, que es que le creas.
Quedó una pieza diaria que sale sola de los precios reales, con una cara y una voz que son de la marca y de nadie más. Es la primera vez que el proyecto habla hacia afuera en lugar de esperar a que lo encuentren, y sospecho que eso va a cambiar qué le pido al producto de aquí en adelante.