Operar en vivo
Los bugs que solo aparecen cuando gente de verdad usa el producto todos los días. Y la regla que adopté para que ninguno vuelva a pasar sin darse cuenta.
Con el sitio ya sirviendo tráfico real, empezó otra etapa: la de los bugs que solo aparecen cuando gente de verdad usa el producto todos los días, no cuando uno mismo lo prueba antes de publicar. Un carrito que decía que ahorrabas comprando la mitad de tu lista en otro lado, cuando en realidad no ahorrabas nada. Un producto que no aparecía en el catálogo aunque sí existía.
La disciplina que adopté acá es simple de enunciar y más difícil de sostener: cada caso reportado se convierte en una prueba automática permanente. No basta con corregir el bug y comprobar a mano que “ahora sí funciona” — eso solo prueba que funciona hoy. La prueba se queda para siempre, corriendo en cada cambio futuro, para que ese caso específico nunca vuelva a romperse sin que alguien se entere de inmediato.
Con el producto ya operando de forma estable, tocaba volver a algo que había quedado pendiente desde el principio: la pregunta de qué cocinar, que viene antes de cualquier lista de compras.