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Bitácora

Prendí el escáner de listas

Lo dejé apagado en producción hasta estar seguro. Esta semana aprendió de las correcciones sin saber de quién eran, y lo prendí.

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Cuando terminé de construir el escáner de listas escritas a mano, decidí dejarlo apagado en producción. Funcionaba y estaba medido, pero «funciona en mis pruebas» no es lo mismo que «funciona con la letra de otra gente». Prefería prenderlo cuando tuviera una razón para confiar.

Esa razón llegó de una dirección que no esperaba: las correcciones. Cuando alguien lee una lista y cambia una palabra mal entendida, esa corrección enseña algo. Hice que el escáner aprenda de ellas, pero sin saber quién las hizo: lo que se guarda es la palabra mal leída y su arreglo, no la persona ni su lista. Con el tiempo, el escáner se equivoca menos con las abreviaturas y los modismos que de verdad se escriben en las listas peruanas.

También le puse un comportamiento que me importa: puede sugerir una palabra, pero nunca en silencio. Siempre te muestra lo que entendió antes de agregarlo.

El 11 de octubre lo prendí en producción. Sigue habiendo un tope de fotos por mes, porque Nada Menos es gratuito y cada foto cuesta, y el interruptor para apagarlo sigue ahí por si hiciera falta. Ahora cuéntame tú cómo te va con tu letra.