Que comparar de verdad ahorre
Ir a tres tiendas para ahorrar cincuenta céntimos no es un ahorro, es una molestia. Cómo pensé el reparto de una lista larga entre varias tiendas.
Resuelto —en buena parte— el problema de reconocer productos, apareció el siguiente: ¿cómo se reparte una lista larga entre varias tiendas para que el ahorro sea real y no un espejismo? Ir a tres tiendas distintas para ahorrar cincuenta céntimos no es un ahorro, es una molestia. Y mostrarle a alguien un reparto que “en el papel” ahorra pero que en la práctica nadie haría, es peor que no mostrarle nada.
Este hito fue sobre construir y afinar ese reparto: qué tan barato tiene que ser algo en otra tienda para que valga la pena el viaje extra, y cómo medir si el sistema está tomando esa decisión bien o simplemente por casualidad. Como en el hito anterior, la única forma de confiar en que el reparto funcionaba fue dejar de mirar casos sueltos y empezar a medir el comportamiento completo con números: cuánto ahorra en promedio, cuándo se equivoca, y por qué.
Con el catálogo reconociendo productos y el reparto proponiendo compras que de verdad convenían, el producto ya resolvía lo que prometía. Lo que le faltaba era verse como algo — no como una demo con una tabla de precios encima.