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Bitácora

Que las listas no se pierdan

Una lista de compras que solo vive en el navegador se pierde el día que cambias de celular. Pasar de demo a algo que alguien puede usar de verdad.

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Una lista de compras que solo vive en el navegador se pierde el día que cambias de celular, o simplemente el día que abres el sitio desde el trabajo en vez de desde la casa. El comparador ya funcionaba, pero todavía era una demo: útil una vez, inútil la semana siguiente.

Este fue el salto de “algo que funciona en mi laptop” a “algo que alguien puede usar de verdad”: cuentas, inicio de sesión, listas que viajan entre dispositivos. Y con cuentas viene una responsabilidad que no se puede posponer — si vas a guardar la lista de compras de alguien, tienes que poder decirle con qué cuidado se guarda. Por eso, junto con el login, escribí la primera versión de la política de privacidad. No como trámite: como la respuesta honesta a la pregunta que cualquiera se haría antes de darte su información.

En paralelo, sin que todavía se notara en el producto, arrancó algo más grande: el plan de llevar todo esto de mi laptop a una infraestructura real en la nube. Tomaría varias semanas más en completarse, y con eso, correr sin depender de que mi computadora estuviera prendida.

Pero antes de pensar en la nube había un problema pendiente, el que había quedado apenas resuelto a medias en la primera versión: hacer que el sistema reconociera cuándo dos productos, escritos distinto, eran en realidad el mismo.