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Bitácora

Un tablero solo para mí

Para decidir qué mejorar necesito ver cómo se usa Nada Menos. Un panel interno con uso, embudo y salud, cerrado a unas pocas cuentas, y sin entregar datos a terceros.

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Hace un mes conté cómo aprendí a medir sin espiar. Faltaba lo que hace útil esa medición: poder verla. Armé un panel interno que muestra cuánta gente usa Nada Menos, por dónde avanza hasta armar un carrito, dónde se detiene, y si el sistema está sano. Se actualiza solo cada día, y solo lo abren unas cuentas que yo elijo; para cualquier otra persona la dirección ni existe.

Algo que me importó: saber de dónde llega la gente sin pasarle datos a nadie. No uso herramientas de terceros. Lo que se mide sale de nuestra propia tubería, y no guarda quién es la persona.

En paralelo hice una limpieza que nadie ve pero que se siente. Los documentos del proyecto ahora tienen un índice y los ya cerrados pasaron a un archivo histórico. Las dependencias están fijadas a versiones exactas, así que una construcción de hoy es igual a la de mañana. Una revisión de tipos recorre el código y no deja que los errores crezcan. Y las páginas sueltas dejaron de permitir código incrustado, que era una puerta innecesaria.

También puse un correo de contacto propio y los enlaces a nuestras redes en cada pie de página. Una cosa chica, pero cuando alguien tiene una duda, tiene a dónde escribir.