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Bitácora

El catálogo se abre, y la lista se pule

Bebés, mascotas, licores y belleza entran al catálogo. Y una tanda de arreglos chicos en la lista de compras — quitar, deshacer, dónde agregar — que juntos se sienten grandes.

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Nada Menos había arrancado comparando lo que cualquiera compra todas las semanas: alimentos, limpieza, cuidado personal. Pero la compra real de una casa no se detiene ahí. Este hito abrió el catálogo a categorías que faltaban — bebés, mascotas, licores, belleza — para que la lista de alguien no tuviera que dividirse entre “lo que Nada Menos compara” y “lo que busco aparte”.

En paralelo le dediqué un día entero a algo que no suena a nada en una lista de funcionalidades pero que se siente todo el tiempo: la lista de compras misma. Quitar un producto ahora se ve como una acción real, con su ícono y su forma de deshacer, no como una palabra chica al costado. Agregar algo nuevo tiene un solo lugar donde hacerlo, no tres distintos según dónde estés parado. Una lista armada a medias ya no desaparece si cierras la app antes de guardarla. Ninguno de estos cambios es una novedad por sí solo; juntos son la diferencia entre una herramienta que se siente terminada y una que se siente a medio hacer.

Con el catálogo más completo y la lista más cuidada, quedaba pendiente algo que venía posponiendo desde el principio: mirar la interfaz entera, no arreglo por arreglo, y preguntarme si la forma en que estaba construida seguía siendo la correcta.