El precio depende de quién pregunta
Algunas tiendas cobran distinto según la tarjeta o la membresía. Ignorar eso hacía que el precio más barato que mostrábamos no fuera, en realidad, el más barato.
Hasta acá, Nada Menos asumía algo que parecía razonable y no lo era del todo: que un producto tiene un precio, punto. En la práctica, varias tiendas cobran distinto según la tarjeta con la que pagas o la membresía que tengas. Mostrar el precio de etiqueta e ignorar eso significaba, en algunos casos, decirle a alguien que un lugar era el más barato cuando en realidad no lo era para su forma de pagar.
Incorporar esto no fue solo agregar un número más a cada ficha. Significó repensar el comparador para que el precio dejara de ser una sola cifra fija y pasara a depender de quién pregunta: la persona ahora guarda en su perfil qué tarjetas y membresías tiene, y el reparto entero —el ahorro, el orden de resultados, la comparación entre tiendas— se recalcula con eso en cuenta. El ahorro por usar la tarjeta correcta se muestra aparte del ahorro por repartir la compra entre tiendas, porque son dos decisiones distintas y alguien puede querer aprovechar una sin la otra.
Con el precio ya resuelto según quién lo pregunta, el trabajo pendiente era menos sobre el catálogo y más sobre el bolsillo de la persona: llevar todo esto a una app que alguien pudiera instalar de verdad en su celular.