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Bitácora

Repensar la interfaz desde cero

Antes de rediseñar, estudié decenas de apps reales para entender qué funciona de verdad. Después vino la parte difícil: decidir qué de todo eso era Nada Menos.

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La interfaz de Nada Menos había crecido a fuerza de agregar una pantalla a la vez, durante semanas, y eso se nota: cosas que tenían sentido por separado no siempre encajan cuando las ves todas juntas. Con la app funcionando y el catálogo más completo, me di el tiempo que había estado postergando: repensar la interfaz entera desde cero, en vez de seguir parchando pantalla por pantalla.

No empecé dibujando. Empecé mirando con cuidado apps que la gente usa todos los días para tareas parecidas —armar una lista, planificar la semana, comparar— y anotando qué resolvían bien y qué no, antes de decidir qué de eso le servía a Nada Menos y qué no. De ahí salió un documento largo: un inventario completo de cada pantalla, cómo se relacionan entre sí, y una regla que me interesaba particular­mente sostener — que la web y la app se vean y se sientan como el mismo producto, no como dos productos que comparten nombre.

Es el trabajo más grande de diseño que he hecho en este proyecto, y todavía no se nota en el producto que corre en producción: la parte que viene ahora es construirlo, pantalla por pantalla, contra ese plan.