Una cara propia
Nada Menos adopta el sistema de diseño de Curaca. El quipu, el instrumento de cuerdas anudadas, se vuelve la metáfora central del gráfico de gastos.
Con el producto funcionando de fondo, tocaba que se viera como algo, no como una demo. Nada Menos adoptó el sistema de diseño que estoy construyendo para Curaca, y con él una metáfora que le queda perfecta: el quipu, el instrumento andino de cuerdas anudadas que los curacas usaban para llevar las cuentas. El gráfico de gasto de cada quien es, literalmente, su propio quipu — cada compra, un nudo.
Piedra en el día, índigo en la noche, y el oro reservado para lo que de verdad importa: el precio. Nada de verde de supermercado ni de crema genérico. La idea, tanto en el nombre de la marca como en cómo se ve, es que nada sobre — ni un color, ni una palabra — que no esté ahí para ayudarte a decidir dónde comprar.
Con una identidad propia ya puesta, faltaba el paso que lo volvía real de verdad: sacar el producto de mi laptop y ponerlo en algo a lo que cualquiera pudiera entrar desde su casa.